Bahía del Duque; lujo y exclusividad en Tenerife

Estrenamos Mayo con una nueva publicación Travel, nuestra visita al Hotel Bahía del Duque de Tenerife, uno de los complejos residenciales con más reconocimiento de las Islas Canarias, que presume de tener una ubicación privilegiada a orillas del Océano Atlántico. El sueño de levantar un impresionante edificio en la Costa Adeje que englobara los conceptos de lujo, exclusividad y servicio impecable se hizo realidad en 1993, año en que se inauguró el hotel.

Una extensa finca de 100.000 m2 es la presentación de Bahía del Duque, regentado por un impresionante edificio de arquitectura colonial a la que se le añaden diecinueve construcciones independientes, las casas ducales y 40 villas exclusivas que se inauguraron en la renovación de 2008 y 2009. El resultado rompe con todos los estereotipos simulando una pequeña ciudad de película, como podéis ver en la imagen.

También como referente ecológico, sus 63.000 metros2 de vegetación tropical han propiciado el desarrollo de un bioclima propio, que se suma a las primaverales temperaturas que la zona tiene durante todo el año. Palmeras, dragos, laureles de Indias, Picus, flamboyanes, jacarandas, frutales, cactus y diversas plantas europeas llenan de vida el complejo, que alberga en sus rincones a pequeñas aves, reptiles y tortugas.

Como nos pasó a nosotros, aterrizar en Bahía del Duque de madrugada no es la mejor manera de entender la dimensión de este hotel, sin embargo, la majestuosa entrada que lleva a recepción y la percepción de los diferentes pisos escalonados, te hace sospechar que estás ante un lugar inigualable. Nos dormimos con la intriga de cómo sería todo a la luz del día, y a la mañana siguiente despertamos dentro de un escenario de película.

Nuestra habitación doble premium formaba parte del edificio principal, que alberga 34 estancias dobles, ocho junior suites, siete suites, una Suite Presidencial y una Royal Suite con espectaculares vistas al mar. Contaba con terraza propia con vistas a los jardines del hotel y al océano, una maravilla para empezar y terminar el día.

La combinación de calidez y luminosidad de nuestra estancia se sumaba a la elegancia del estilo colonial, la decoración exquisita, una limpieza impecable y todas las comodidades para sumergirse en un fin de semana que se convirtió en unas mini-vacaciones. En el baño, amenities de L´Occitane en Provence, una de mis referencias favoritas para el cuidado del cuerpo, hicieron la estancia aún más dulce y agradable.

La distinción y la exclusividad se multiplican en las casas ducales y en las villas privadas. Las primeras, recrean una hacienda colonial y están situadas en un lugar privilegiado y exclusivo del hotel. Suman además un ambiente de lujo y equilibrio, en el que sus huéspedes reciben un trato más personalizado en todos los servicios.

En cuanto a las villas, han sido construidas en un estilo contemporáneo y elegante, empleando la representativa piedra volcánica de Tenerife tanto en paredes como en el mobiliario. Todas tienen su piscina privada, unos baños de película, con opciones de aromaterapia a la carta, y la tecnología más puntera. Están decoradas siguiendo una meticulosa combinación de luz, espacio y color, con amplios salones, terrazas y jardines que completan un lujoso entorno. Entrar para quedarse a vivir, olvidarse del mundo por unos días y disfrutar de cada uno de sus rincones.

La oferta gastronómica sigue el hilo de calidad del complejo, con ocho restaurantes y 13 snack bars donde se puede disfrutar de la cocina canaria, francesa, italiana, latinoamericana o mediterránea. En De menú en menú no quisimos perdernos nuestra parte favorita de toda visita, así que fuimos a cenar a Las Aguas, restaurante insignia gastronómico de Bahía del Duque.

Capitaneado por el chef gomero Braulio Simancas, Las Aguas ofrece una degustación de la cocina canaria más vanguardista que apuesta por la variedad y la calidad de los productos locales. Está situado en el recinto de las villas, y cuenta únicamente con servicio de cena. El entorno exclusivo y un ambiente único hicieron de nuestra velada una noche para recordar.

Nuestro menú estuvo preparado con mucho cariño por Braulio que junto, a su equipo de sala, nos dio a probar lo mejor de la cocina canaria, maridada con vinos de las mismas islas. Tras los panes y las mantequillas caseras, que son una perdición, comenzamos con el camarón fresco templado en su jugo; el esponjoso de papas y cebolla, huevo a baja temperatura y migas de chorizo “de perro”, todo un homenaje a las clásicas papas canarias; y los raviolis de queso de flor y jugo de beterrada.

Como platos fuertes, no podían faltar el cabrito lechal en larga cocción y el cochinillo negro canario con mojo rojo, dos elaboraciones imprescindibles de la gastronomía local que juegan con ingredientes, texturas y combinación de sabores. Dos razas autóctonas que quieren recuperar en los restaurantes ya que simbolizan un producto único y exclusivo de las islas.

La sopa de chocolate blanco con granizado de parchita y el bienmesabe con helado de yema y caramelo pusieron la guinda dulce a nuestra cena. Dos postres equilibrados, ligeros y deliciosos que pueden tomarse sin la sensación de pesadez, a pesar del largo menú que ya habíamos tomado.

Con respecto a la carta de vinos, apuesta por referencias nacionales, internacionales y locales, confiando tanto en las bodegas más consagradas como en las más locales y auténticas. Añadimos la exquisita selección de quesos canarios artesanos,afinados y madurados allí mismo, completan la deliciosa e irresistible visita.

A la gastronomía en Bahía del Duque se le suman el restaurante El Bernegal, uno de los más populares del hotel gracias a su servicio tipo buffet que  cada noche ofrece una temática diferente; La Brasserie o “rincón de la cocina francesa”, bajo la dirección del bi-estrellado chef Pierre Résimont; La Trattoria, que con su ambiente cálido, alegre y familiar propone la mejor cocina tradicional italiana;

El Beach Club, junto a la piscina principal, es el lugar ideal para degustar productos frescos del mar y arroces; La Hacienda, situada en el paseo marítimo, con su oferta mexicana repleta de sabor y color; SUA, que significa fuego en euskera, especializado en gastronomía vasca con la materia prima como protagonista; y Alisios Market Food, un vanguardista concepto culinario protagonizado por el producto estacional y de máxima calidad.

Tras una ruta gastronómica por el hotel, emprendemos el viaje hacia sus espacios exteriores para descubrir todo lo que nos espera. Cinco piscinas de agua dulce y salada invitan a refrescarse y a perderse por todos sus rincones. Gimnasio completo, squash, pádel, tenis, todo tipo de deportes acuáticos, golf o experiencias como una excursión en yate o descubrir el universo en su observatorio privado. Además, la Playa del Duque, configurada por cinco conchas a lo largo de 950 metros de litoral, otro de los atractivos más demandados por los huéspedes

Para poner la guinda a la estancia, una visita obligada al Spa-Talaso, un espacio en el que perderse durante un día entero. Un patio privado con sus tumbonas entre grandes palmeras esconde al aire libre su circuito de chorros con Talasoterapia, diferentes cabinas para masajes, sauna, baño turco, estancias vip con piscinas privadas y toda una carta de tratamientos y rituales únicos que se basan en los recursos de la zona: extractos marinos, lava volcánica y aloe vera…

La oferta es tan exclusiva y lujosa que impacta. Te hace soñar con un momento de relax, un espacio para ti, un tiempo de desconexión inigualable dedicado única y exclusivamente al bienestar físico y mental. En el piso de arriba encontramos el Thai Room Spa, con un menú de tratamientos realizados por expertos tailandeses, cuya misión es traer al corazón de occidente las mejores tradiciones del bienestar asiático para el cuerpo y la mente.

Y volver renovados, porque de Bahía del Duque no se puede volver de otra manera. Experimentar su alma colonial, encerrarse por unos días en la dinámica del bienestar y el disfrute, y aprovecharse de su excepcional clima. Redescubrir la cultura y las costumbres canarias, así como su gastronomía, repleta de ricos sabores y productos sorprendentes; contactar con la naturaleza y el Océano Atlántico, empaparse de sensaciones placenteras y soñar…

soñar con una estancia infinita.

¡Sigue mis viajes en #demenúenmenúsevadeescapada!

Más información sobre Bahía del Duque y sobre nuestra experiencia en Tenerife.