La Mamounia; la joya de Marrakech

Para el primer mes del año tenemos en nuestra sección Travel una publicación muy especial que seguro que os cautiva: nuestra estancia en el Hotel La Mamounia de Marrakech, reconocido por Marruecos como uno de los símbolos más importantes del país, y con una larga historia a sus espaldas que merece la pena descubrir.

Érase una vez, La Mamounia

Todo comenzó en el siglo XII con un oasis protegido por las murallas de Marrakech. Seis siglos más tarde, el Príncipe Al Mamoun, hijo del rey Sidi Mohamed Ben Abdallah, recibió de su padre estos jardines como regalo de boda, dándole su nombre al lugar. Aquí tuvieron lugar numerosas garden parties, conocidas en árabe como nzaha, donde la realeza se divertía y de las que aún permanece la esencia.

En 1923, y añadiendo a las 8 hectáreas de jardín un espacio de 15 hectáreas más, La Mamounia abrió sus puertas, combinando la arquitectura arábigo-andaluza con el ambiente Art Déco. Desde su primera concepción, este hotel-palacio ha experimentado cinco renovaciones (1946, 1950, 1953, 1986 y 2006), consolidándose como un lugar cargado de historia y muy respetado por la comunidad marroquí, de la que sin duda es una cuidada y distinguida representación.

La emoción te invade y los sentidos se despiertan nada más adentrarnos en La Mamounia. La vista, gracias al juego de luces y al contraste de colores; el olfato, por el característico aroma a dátiles de una fragancia exclusiva del hotel, el jazmín, la flor de azahar o el cedro; el oído, cautivado por la presencia arrulladora del agua de sus fuentes; el tacto, a través de sus esculturas llenas de arabescos o las texturas de telas nobles como el terciopelo; y el gusto, recibido con leche de almendras y dátiles para dar la bienvenida como en cualquier casa marroquí.

Con un total de 135 habitaciones, 64 suites, 6 suites de excepción y 3 riads se presenta La Mamounia. Cuatro restaurantes especializados, cuatro bares, una heladería-pastelería, la opción de brunch dominical, una extensa carta de tratamientos y masajes, así como momentos de placer en su zona de Spa; piscinas interior y exterior, deportes, huerto propio y un sinfín de experiencias dentro y fuera del hotel completan su irresistible oferta.

Pero vamos por partes. La habitación que ocupamos en nuestra visita fue una de sus suites con vistas a los jardines, compuesta por un lobby, un salón, el dormitorio y el impresionante baño. A estas estancias se le sumaban dos terrazas comunicadas entre sí, a las que asomarse para contemplar su vegetación, o donde acomodarse disfrutando de una copa de vino mientras se escuchan de fondo los sonidos de la ciudad de Marrakech.

Una imponente cama donde quedarse a dormir durante días entre almohadas e impecables sábanas; rincones por descubrir y detalles elegantes pero sencillos; todos los servicios y comodidades que se pueden imaginar; y un espacio de baño y belleza propio en el que me enamoré de su ducha tallada en la propia pared y de esos amenities que te dejan un suave aroma a La Mamounia en el cuerpo. Como podéis ver, todo un refugio de lujo donde sentirse mejor que en casa pero experimentando el adorable estilo de vida marroquí.

En su gastronomía encontramos un mundo de sabores, aromas y productos, muchos de ellos cultivados en su huerto. El restaurante más auténtico es Le Marocain, donde descubrir la esencia de la cocina marroquí y conocer sus costumbres de compartir sobre la mesa. Elegante, discreto y silencioso, así se presenta este edificio ubicado en los jardines del hotel, que cuenta con patio propio, terraza y salón de té. Platos llenos de vida fusionan tradición y modernidad, en un resultado repleto de especias que nos traslada hasta la gastronomía más auténtica.

Le FrançaisL´Italien, como bien indican, están especializados en las gastronomías francesa e italiana. El primero presenta una impecable armonía de sabores en propuestas finas y delicadas. Su ambiente distinguido hace que las noches a la luz de las velas sean una maravilla, mientras se degustan exquisitas elaboraciones creadas a partir del mestizaje de ingredientes y en las que el producto nacional se funde en platos característicos de la cocina francesa.

La segunda opción presume de ofrecer una cocina alegre y rebosante de sabor, y tiene como alma al chef Don Alfonso (dos estrellas Michelin). En su carta encontramos pastas, carnes, pescados y otras recetas italianas contemporáneas elaboradas con productos de temporada, y sabrosas salsas con tomates de la huerta. Cuenta con espacios para disfrutar entre amigos y rincones perfectos para un plan totalmente romántico.

Terminamos con el Pabellón de la Piscina, un oasis fresco y acogedor, rodeado de vegetación con vistas a su deslumbrante agua. Su arquitectura es un homenaje al Pabellón de la Menara, cuya perspectiva es legendaria. La oferta es tipo buffet, con opciones a tentempiés y platos combinados a la hora del almuerzo. Los domingos, su brunch se ha convertido en una cita ineludible donde reunir a familia y amigos y disfrutar de un día completo en las instalaciones.

Salimos de paseo por sus majestuosos jardines que brindan brisa fresca a primera hora de la mañana, y que nos adentran en un remanso de paz por las noches. Olivos centenarios y miles de rosales bordean el paseo central en un recorrido que invita a soñar. Jacarandas, buganvillas, naranjos, limoneros,  y otras especies y árboles frutales crecen compartiendo sol con un espacio dedicado a los cactus, en todos sus tamaños y formas. Únicos, imponentes y mimados a diario, así son los jardines de La Mamounia, donde la magia se reinventa cada temporada.

En su oferta de belleza y bienestar, un abanico de opciones se abre ante nosotros: hammam, sauna, rhassoul, argán… son palabras que invitan a soñar y nos sumergen en una experiencia sensorial. El Spa de La Mamounia comienza su recorrido en la escalera azul Majorelle y se abre paso entre farolillos orientales. Tratamientos corporales, masajes, experiencias… Un espacio dedicado a cuidar, nutrir, relajar… nacer y renacer en cuerpo y alma, y donde se trabaja con productos elaborados con ingredientes de agricultura ecológica de la firma Amala.

Sesiones de entrenamiento y pilates también están disponibles en su zona de gimnasio, equipado con las máquinas más punteras. Cuenta además con clases de yoga y aeróbic, pistas de tenis, dos piscinas (exterior e interior, en la zona de Spa), y otras actividades con las que relajarse y desconectar por completo.

La vida en La Mamounia es una experiencia difícil de explicar. Hay que vivirla para poder entender su esencia, cómo te cautiva, y porque todo el que la visita queda completamente enamorado. No hay palabras ni fotos que puedan reflejar realmente #LaMamouniaLife, una leyenda ligada a la historia de Marrakech, a sus colores y tradiciones. Una historia vibrante, ideal para deleitarse y dejarse llevar por su adorable filosofía de vida.

Desde su creación, La Mamounia ha experimentado décadas de pequeñas y grandes historias y se ha convertido en un lugar de celebridades y personajes reconocidos a nivel mundial. Ha sido testigo de las visitas de figuras como Churchill, el general De Gaulle, personalidades políticas, estrellas de Hollywood, artistas, grandes modistos, y renombres de la literatura. Charlie Chaplin, Elton John, Yves Saint-Laurent, Paul McArtney… Todos han dejado su huella, que se entremezcla con la propia historia de La Mamounia, que continúa forjando sus raíces en Marruecos, pero que abre su corazón al mundo entero.

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Más información sobre La Mamounia en: www.mamounia.com

Agradecimiento especial a Ryanair, compañía con la que volamos de Madrid a Marrakech.