Maruzzella; un viaje gastronómico a Nápoles

Acudir a Maruzzella significa viajar, no sólo gastronómicamente, sino también imaginariamente, a Nápoles, y rodearse de actores italianos que comparten mesa contigo desde las fotografías en blanco y negro que decoran el local.

Entre la multitud de restaurantes italianos que compiten en Madrid, Maruzzella destaca por la calidad, que no la originalidad, de sus pizzas. Masa fina, ingredientes exquisitos y seleccionados con mucho mimo, horneado perfecto y una presentación típica italiana. Echamos de menos, como he comentado antes, la originalidad en sus propuestas, ya que fuimos expresamente a comer pizza, y ninguna de ellas llamaba especialmente la atención. Prosciutto, margarita, cuatro estaciones, con  parmesano, prosciutto e funghi, cuatro quesos, calzone, caprichosa… Digamos que las típicas de siempre. Pero fuimos recomendados y no nos dejamos engañar por la sencillez. En ocasiones una receta de toda la vida supera con creces los tan extendidas recetas modernas.

Como entrante nos decidimos por el Vitello tonnato (13 euros), una receta típica de la cocina piamontesa elaborada a base de finas capas de ternera asada con una salsa de atún. A simple vista no parece un plato muy apetecible pero si es de buena calidad, como es el caso del de Maruzzella, resulta ser una delicia que merece ser degustada.

 

 

 

 

 

 

 

Como segundos, cumplimos nuestro objetivo y pedimos pizza. Elegimos la Regia (11 euros), con prosciutto di Parma y albahaca; y la Calzone (12,5 euros), rellena de tomate, mozzarella, jamón, champiñones y requesón A falta de encontrar una que nos llamara más la atención, apostamos por dos clásicas. Y realmente no nos equivocamos. Resultaron ser deliciosas, tanto en sabor como en textura. Servidas recién salidas del horno de leña, detalle que las hizo aún más apetitosas al tener que esperar un par de minutos a que se templaran.

Como acompañamiento pedimos un Lambrusco de la casa, el aliado perfecto para estas veladas “a la italiana”. Y para finalizar, los postres, sencillos y típicos (helados, tiramisú y profiteroles…). Ninguno de ellos destaca frente a otros italianos de la capital.

Hay que recordar que, además de las pizzas, este restaurante recomienda sus pastas, como el Fettucine negro al scoglio y el Tagliolini negro al bogavante. Propuestas que iremos a probar en nuestra próxima visita.

Maruzzella es sin duda un italiano de los de toda la vida. Recuerda mucho al genuino Alduccio (del que hablaremos en otra ocasión) pero con un precio bastante más asequible y con unas pizzas que podrían superar a este último; y, sin duda alguna, a su hermana gemela, Pulcinella.

Dirección: Calle Raimundo Fernádez Villaverde, 28. 28003 Madrid.

Teléfono: (+34) 91 534 77 32

Horario de domingo a jueves: 14.00h a 16.00h. y 21.00h a 00.00h.                                     

Horario viernes y sábado: 14.00h a 06.30h. y 21.00h a 01.00h.

Nota: 4 sobre 5